
Por Lukas Bayer
Cada parte de nuestras vidas se desarrolla a través de plataformas digitales, y para muchas personas se ha convertido en el banco, el centro comercial, el supermercado, el corredor de bolsa e incluso la casa de apuestas deportivas. La mayoría de nosotros ni siquiera pensamos dos veces antes de usar nuestros teléfonos móviles para realizar este tipo transacciones financieras, porque inherentemente confiamos en ellas. Sin embargo, los estafadores han aprendido a romper estos procesos, y eso se ha convertido en un problema de miles de millones de dólares.
La rápida adopción y las mejoras en la inteligencia artificial han facilitado el trabajo de los delincuentes. Pueden crear deepfakes que parecen personas reales, inyectar imágenes falsas en los sistemas de verificación y reproducir videos robados que engañan a la tecnología de reconocimiento facial. Pueden lanzar ataques globales, abrumar las defensas construidas para una era más lenta y llevar a cabo el robo de identidad a escala industrial.
Las cifras muestran el cambio, y la Comisión Federal de Comercio informó más de 1.1 millones de casos de robo de identidad en 2024. Los reguladores europeos citaron los intentos de suplantación biométrica como una preocupación creciente en el lanzamiento de eIDAS 2.0, la regulación que exige una autenticación de alta seguridad. El fraude ya no se limita a las contraseñas robadas, ahora incluye identidades sintéticas, falsificaciones digitales y engaños impulsados por la IA.
Los métodos heredados como las contraseñas, los códigos SMS e incluso las preguntas basadas en el conocimiento del usuario, ya no sirven.. Son frágiles, fáciles de robar y crean fricción para los clientes reales que intentan recordar dónde pasaron sus vacaciones favoritas. Lo que se necesitas es una forma más poderosa y sencilla de probar la identidad una y otra vez.
Esa solución ya nos está mirando a la cara. La humilde selfie es el nuevo documento de.
La mayoría de las empresas aplican la biometría sólo durante el onboarding. Un cliente toma una foto de su documento de identidad, como, por ejemplo, una licencia de conducir, y luego se toma una selfie. El sistema los compara y verifica la identidad. La confianza se establece una vez, y esa suele ser la última vez que se realiza este tipo de verificación. Los estafadores rompen con esta brecha, porque después de la creación de la cuenta, las credenciales débiles frecuentemente controlan el acceso. Esto deja las cuentas vulnerables al phishing, el relleno de credenciales y el fraude sintético.
En este ejemplo de 2024, una fintech estadounidense informó un aumento de ataques utilizando voces y rostros generados por IA para evitar los restablecimientos de contraseña. Los atacantes no tuvieron problemas para superar la autenticación de dos factores basada en SMS una vez que estuvieron en el sistema. Si bien el proceso de verificación inicial de la organización fue sólido y ayudó a ganarse la confianza de los usuarios, pronto se volvió vulnerable a las explotaciones.
Esta “única confianza” ya no es suficiente. La verificación de identidad debe ser continua y debe ser sólida tanto en el día 100 como el día en que se crea cuenta.
La biometría debe abarcar todo el ciclo de vida del cliente para proteger verdaderamente tanto a los clientes como a las organizaciones con las que realizan transacciones, ya que a menudo pueden ser ellas las que asuman el costo de las pérdidas de los clientes, sin mencionar el costo reputacional a largo plazo que a menudo sufren. En términos prácticos, esto significa:
Hacer todo esto crea y refuerza la confianza continua, ya que la identidad se vuelve viva y continua, no estática.
La selfie es fundamental para este proceso. Es intuitiva y portátil. La gente sabe cómo tomar una selfie. No se la olvidan ni la extravían. Las selfies también tienen una prueba de vida (liveness) extremadamente poderosa, convirtiéndolas en una identificación más confiable y fácil de usar.
No todos los sistemas biométricos son iguales. Muchos proveedores licencian o patentan su tecnología de identidad, lo que puede limitar la flexibilidad y crear dependencia. Cuando las tácticas de fraude evolucionan, estos proveedores casi siempre tienen dificultades para adaptarse de manera oportuna, dejando a sus clientes (y por extensión, a ellos mismos) vulnerables a nuevos vectores de ataque.
Una solución de prueba de vida (liveness) diseñada específicamente ofrece varios beneficios, que incluyen:
Este nivel de control es importante. Una startup financiera líder en LATAM comenzó recientemente a utilizar Liveness Premium y ahora está detectando más del 30% de intentos de fraude más sofisticados, incluidos ataques de inyección y deepfakes.
Contar con una autenticación más sólida no solo tiene que ver con seguridad, debe impulsarresultados comerciales medibles para las organizaciones que toman estas medidas adicionales para proteger a sus clientes y a sí mismas.
El fraude no es teórico. Los atacantes están explotando métodos de autenticación débiles en muchas industrias, mientras que las empresas que extienden la biometría más allá del onboarding están viendo beneficios reales. Aquí hay algunos ejemplos que muestran cómo la confianza continua se manifiesta en la práctica:
Estos ejemplos comparten un hilo común: los delincuentes prosperan con una autenticación débil y única. Las empresas que hacen que la biometría sea continua al colocar el selfie en el centro de la identidad pueden adelantarse al fraude y proteger tanto a los clientes como a los ingresos.
La biometría es poderosa, pero ninguna capa por sí sola es suficiente. Los estafadores no confían en un solo método de ataque, y los defensores no deben confiar en un solo método de defensa.
El enfoque más sólido combina:
La combinación de la garantía biométrica con una inteligencia de identidad más amplia crea la línea de defensa más sólida. Esto facilita la detección del fraude y la confianza en los usuarios legítimos.
El fraude seguirá evolucionando. Los deepfakes ya están disponibles como servicio en la dark web y las identidades sintéticas se venden al por mayor. Los delincuentes se mueven más rápido de lo que la mayoría de las empresas pueden reaccionar, y las empresas que tratan la identidad como un obstáculo estático se ponen a sí mismas y a sus clientes en peligro. Aquellas que hagan de la biometría la base de la confianza digital, la extiendan a cada punto de contacto y la refuercen con inteligencia de múltiples capas mejorarán la retención de clientes, minimizarán las pérdidas financieras y mantendrán la confianza de sus accionistas.
La selfie impulsará este cambio. Es natural, universal y fácil de usar. Con las salvaguardias adecuadas, se convierte en la forma más confiable de identificación digital. Las organizaciones que adopten esta realidad no solo detendrán el fraude, sino que también generarán confianza, reducirán la fricción y se prepararán para el futuro de la identidad digital.
Ahora es el momento de repensar la autenticación. Contáctanos para saber cómo poner la biometría en el centro de su estrategia de confianza.